Cómo conocí al Padre Calovi

Yolanda Astrid Avilés Salesiana Cooperadora

 

Era el año 1988, el año del centenario de la muerte de mi amado Padre San Juan Bosco, yo me había ido a residir a Monterrey, junto con mis hijas y una nieta. Como siempre, inmediatamente nos juntamos con las exalumnas del colegio donde estudiamos mis hijas y yo y estaba estudiando mi nieta.

Allí en el querido colegio de mi infancia hice la Promesa de Cooperadora Salesiana y me regalaron un libro devocionario del cooperador salesiano. Ese fue mi encuentro con Alejandrina María da Costa, leí una pequeña página del devocionario y quedé prendada de la figura de Alejandrina, sentía que la página me hablaba, como si las letras tuvieran vida... ¡¡¡y la tenían!!!

Por los años noventa nos fuimos a residir a Querétaro, allí conseguí trabajo, me empecé a juntar con los cooperadores de las ciudades vecinas y después de toda la Provincia Norte. En los encuentros pedía que me dejaran hablar sobre una cooperadora muy querida por mí y así empezaron a conocer a Alejandrina.

Llegó el año 1999, yo daba mis primeros pasos en Internet y me juntaba con un grupo de la Familia Salesiana, según mi costumbre les empecé a mandar mensajes sobre Alejandrina y para mi alegría me contestó un Salesiano, me dijo que le gustaba mucho como me expresaba sobre Alejandrina. Ese Salesiano bueno, maravilloso, que cambió mi vida se llamaba Ettore Calovi.

Ettore Calovi nació el 13 de diciembre de 1918 en Faedo — San Michel Ádige — Trento. Sus padres eran campesinos, muy buenos cristianos, educaron a sus hijos con mucho amor, enseñándoles el catecismo. Padre Calovi me contó que acompañaba a su mamá a cuidar unos animales que tenían y su mamá le contaba Historia Sagrada y le decía: ¿Qué quieres ser de grande, quieres entregarte al Señor? el pequeño Ettore le daba pena contestar, hasta que se animó y le pidió a su mamá que le dijera al papá, y así fue como el buen papá lo llevó con los salesianos al colegio de Trento, donde estudió de 1929 a 1935, donde hizo su aspirantado y empezó el noviciado, hizo sus votos perpetuos y pidió irse a Misiones y teniendo 17 años de edad, en 1935, lo mandaron a Portugal.

Lo mandan al Noviciado en Mogofores, conoce a su maestro de novicios, Padre Humberto Pasquale y allí estudia Filosofía, Teología, y aprende a ser el Salesiano maravilloso que siempre ha querido Don Bosco.

Padre Humberto llevaba a sus alumnos más buenos a conocer a su hija espiritual, Alejandrina María da Costa, así fue como llevó a Ettore y después le confió los escritos de Alejandrina, como me dijo el Padre Calovi, 4000 páginas escritas a mano, las pasó a máquina.... y aprendió a amar a la querida Alejandrina.

Recuerdo que Padre Calovi estuvo siempre pendiente de Alejandrina, era el enlace con Padre Humberto, estuvo pendiente de ella hasta su muerte, después fue nombrado Postulador, contribuyó en su Proceso, recogió datos, hizo traducciones, él hizo la traducción de los estudios médicos que le practicaron en Francia a la miraculada. Después los consiguientes testimonios que siguieron en el Proceso. Trabajó y trabajó incansable por nuestra querida Beata.

Sor María Fernanda Passos me mandó la biografía de Alejandrina, me puse a estudiar gramática y redacción portuguesa y en el momento en que me quedé sin trabajo me puse a traducir, el Padre Calovi me corrigió todo lo que traduje y con la ayuda de mi hija Martha Yolanda en el año 2003 le abrimos una página Web a nuestra querida Beata.

El día 19 de septiembre del 2008 nuestro queridísimo Padre Calovi se fue a la Casa del Padre, ya está junto al Padre Humberto y junto a la Beata Alejandrina. Desde el Cielo siguen cuidándonos e intercediendo por nosotros.